jueves, 13 de diciembre de 2007

Mía


Allí estaba ella. Apoyada contra la pared, desnuda, sin poder ver nada y con la respiración entrecortada. Sabía que él estaba allí, en algún lugar, observando, sin hacer ruido, esperando.
Ella se preguntaba si él esperaba a que ella bajase la guardia o simplemente se divertía de la incertidumbre que ella misma sentía.
De pronto, notó como un dulce y suave beso se posaba sobre su cuello. Bajaba poco a poco, deslizándose por la garganta y comenzando a descender suavemente por sus senos.
Se detuvo.
Un gemido de placer con ganas de más salió de su boca, deseando que su amo continuase.
Shhhh, calla.
Retomó un poco mas abajo, en su abdomen, llegando a alcanzar poco a poco su ombligo, deteniéndose en él, jugando, como si fuese la primera y última vez.
La cogió, recostándola sobre la cama.
Un leve y tenue por favor salió de su boca.
La agarró suave, pero firmemente por las muñecas.
La besó profúndamente en la boca y entonces dijo:
"Eres mía"

1 comentario:

Grace Reddish dijo...

HERMOSO

el resto de las palabras sobran.-